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viernes, 14 de febrero de 2014

Cuando el odio quiso matar el amor

Cuentan que en la historia del mundo hubo un día terrible en el que el Odio, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes, convocó a una reunión urgente con todos los sentimientos más oscuros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano. Estos llegaron a la reunión con curiosidad de saber cuál era el propósito. Cuando estuvieron todos habló el Odio y dijo: "Os he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien". Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el Odio que estaba hablando y él siempre quiere matar a alguien, sin embargo, todos se preguntaban entre sí quién sería tan difícil de matar para que el Odio los necesitara a todos. "Quiero que matéis al Amor", dijo. Muchos sonrieron malévolamente pues más de uno quería destruirlo.

El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo: "Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto; provocaré tal discordia y rabia que no lo soportará".

Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el informedel Mal Carácter quedaron decepcionados. "Lo siento, lo intenté todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía adelante".

Fue entonces cuando, muy diligente, se ofreció la Ambición que haciendo alarde de su poder dijo: "En vista de que el Mal Carácter fracasó, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso nunca lo ignorará". Y empezó la Ambición el ataque hacia su víctima quien efectivamente cayó herida y la adoró en sus ídolos, que son una tentación constante, y una causa frecuente del alejamiento del amor verdadero. Muchos ídolos se levantan muy bien construidos y refinados que se presentan bajo capa de “progreso” o que proporcionan más material bienestar, más placer, más comodidad...: su dios es el vientre, y su gloria la propia vergüenza, pues ponen su corazón en las cosas terrenas, como dice San Pablo en su Carta a los Filipenses, y es aplicable a la idolatría moderna, a la que se ven tentados tantos, olvidando el tesoro auténtico, la riqueza del amor. Pero, después de luchar por salir adelante, el Amor renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo.

Furioso el Odio por el fracaso de la Ambición envió a los Celos, quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar el amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. Pero el Amor confundido lloró y pensó que no quería morir, y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos, y los venció.

Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros, envió a la Frialdad, al Egoísmo, la Indiferencia, la Pobreza, la Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre, porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba. Cuando venían las Desgracias parecía sucumbir, pues como decía Claudio de Colombiere los golpes imprevistos no permiten muchas veces que uno aproveche de ellos, a causa del abatimiento y turbación que levantan en el alma; mas con un poquito de paciencia, se ve como Dios dispone a recibir gracias muy grandes precisamente por aquel medio. Sin tales percances tal vez no habría sido el amor del todo malo, pero tampoco del todo bueno.

El Odio, convencido de que el Amor era invencible, les dijo a los demás: "No podemos hacer nada más... El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos".

De pronto, de un rincón del salón se levantó alguien poco reconocido, que vestía todo de negro y con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte. "Yo mataré el Amor", dijo con seguridad. Todos se preguntaron quién era ese que pretendía hacer solo, lo que ninguno había podido. El Odio dijo: "Ve y hazlo".

Tan sólo había pasado algún tiempo cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles después que, de mucho esperar, por fin el Amor había muerto. Todos estaban felices, pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro habló: "Ahí os entrego el Amor totalmente muerto y destrozado", y sin decir más ya se iba. "Espera", dijo el Odio, "en tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. ¿Quién eres?".
El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo: "soy La Rutina." 

La rutina es ausencia de amor, monotonía, y "la monotonía es falta de energía" (dice la cantante Laura Pausini), significa que está ya muerto el amor. El amor es un fuego al que hay que echar cada día cosas nuevas: "Los pequeños actos de cortesía endulzan la vida, los grandes la ennoblecen" (Karina Valenzuela). En la batalla del amor frente al odio, hay que cuidar las cosas pequeñas que son –en frase de la Escritura- las que si faltan dejan paso a las pequeñas raposas que destrozan el campo de ese amor. La dejadez, el abandono de los detalles, produce el desmoronarse de todo el amor: "Será que la rutina ha sido más fuerte" (canta el grupo "Ella baila sola").

En los pequeños detalles es donde se libra la batalla del odio contra el amor: el amor alienta, el odio abate; y tomo de Mauricio Fornos algunos de los campos en los que se libra esta batalla: el amor sonríe, el odio gruñe; el amor atrae, el odio rechaza; el amor confía, el odio sospecha; el amor enternece, el odio enardece; el amor canta, el odio espanta; el amor tranquiliza, el odio altera; el amor guarda silencio, el odio vocifera; el amor edifica, el odio destruye; el amor siembra, el odio arranca; el amor espera, el odio desespera; el amor consuela, el odio exaspera; el amor suaviza, el odio irrita; el amor aclara, el odio confunde; el amor perdona, el odio intriga; el amor vivifica, el odio mata; el amor es dulce; el odio es amargo; el amor es pacífico; el odio es explosivo; el amor es veraz, el odio es mentiroso; el amor es luminoso, el odio es tenebroso; el amor es humilde, el odio es altanero; el amor es sumiso, el odio es jactancioso; el amor es manso, el odio es belicoso; el amor es espiritual, el odio es carnal. El amor es sublime, el odio es triste.

La triste y historia de cupido y los 2 corazones

El travieso niño que flecha los corazones no quedó inmune a sus propios hechizos. Cupido se enamoró de una humana y, luego de superar los obstáculos impuestos por los dioses, se le concedió la gracia del amor eterno. El día de los enamorados no sería lo mismo sin Cupido, el pequeño dios del amor en la mitología romana.

Mucho antes de la celebración del día de San Valentín, Cupido ya ocupaba un lugar protagónico en las festividades griegas y romanas dedicadas al amor. También conocido como Eros en la mitología griega, este niño alado es hijo de Venus (Afrodita para los griegos), diosa de la belleza y la fertilidad. Resulta extraño que Cupido, siendo un dios mitológico, sea representado por un niño. La historia cuenta que su propia madre, Venus, se sorprendió al comprobar que su hijo no crecía. Preocupada se dirigió al Oráculo de Temis, que le dijo: "El amor no puede crecer sin pasión".

En la Tierra de los humanos vivía una princesa llamada Psique (Alma), a la que Venus envidiaba por su gran belleza. Sin embargo, esta bella mujer no lograba encontrar marido pues los hombres que la idolatraban no se sentían dignos de ella. Un Oráculo predijo que Psique encontraría el amor en un precipicio. Cuando Psique estaba en el borde del abismo, Venus envió a su hijo Cupido a eliminarla con sus flechas.
Pero Cupido, al verla, se enamoró profundamente y creció hasta convertirse en un apuesto joven. Contra los deseos de su madre, Cupido se casó con Psique y fueron muy felices hasta que ella, incitada por sus envidiosas hermanas, rompió la prohibición impuesta por los dioses: miró a su marido siendo ella una simple mortal. Como castigo Psique fue alejada de Cupido y desde entonces la arrepentida princesa recorrió el mundo en busca de su amado, superando los obstáculos que le ponían los dioses.

Fue tanto lo que Psique luchó que finalmente el Olimpo decidió convertirla en diosa para que pudiera reunirse con su amado Cupido.

Desde entonces el amor ha sido simbolizado por dos corazones atravesados por una flecha: la flecha de Cupido.

Fuente: soy402.com

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El sacrificio de la liebre - Una triste historia

El sacrificio de la liebre

Había un viajero que estaba herido y hambriento, a punto de morirse.

Y frente a el aparecieron un oso, un zorro y una liebre y quisieron ayudarlo.

El oso, siendo fuerte, atrapo un pescado y se lo obsequio al viajero.

El zorro, siendo astuto, recolecto algunas uvas y se lo obsequio al viajero.

Pero la liebre, siendo inútil no tenia nada que ofrecerle

Entonces....como la liebre no tenia nada que ofrecerle....se arrojo al fuego y OFRECIÓ SU VIDA al viajero.
Le obsequio su cuerpo como comida.

martes, 29 de octubre de 2013

Mi Esposa me recomendó salir con otra mujer (Mi Madre) - Reflexión

"Tu sabes que la amas" -me dijo un día, tomándome por sorpresa.

•La vida es muy corta, dedícale tiempo.
•"Pero yo te amo a Ti" - protesté.
•Lo sé.
•Pero también la amas a Ella.

La otra mujer a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi Madre, viuda desde hace unos años, pero las exigencias de mi trabajo y mis hijos hacían que sólo la visitara ocasionalmente.

... Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine.
     "¿Qué te ocurre? ¿Estas bien?" me preguntó.

•  Mi madre es el tipo de mujer que una llamada tarde, en la noche o una invitación sorpresiva
es indicio de malas noticias.

•  "Creí que sería agradable pasar algún tiempo Contigo",le respondí.  "Los dos solitos"!....... ¿Que opinas?
Reflexionó sobre ello un momento. "Me gustaría muchísimo", dijo.
Ese viernes mientras conducía para recogerla después de mi trabajo me encontraba nervioso,
era el nerviosismo que antecede a una cita........

Y, Por Dios, cuando llegué a su casa, vi que Ella también estaba muy emocionada! Me esperaba en la puerta con su viejo abrigo puesto, se había rizado el pelo y usaba el vestido con el que celebró su último aniversario de bodas, su rostro sonreía, irradiaba luz como un angel.

•"Les dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo y se  mostraron
muy emocionadas"- me comentó mientras subía a mi auto-
•"No podrán esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada".
Fuimos  a un restaurante no muy elegante, pero si muy acogedor, mi Madre se aferró a mi
brazo como si fuera  

"La Primera Dama  de la Nación".

•Cuando nos sentamos tuve que leerle el menú. Sus ojos sólo veían grandes figuras.
•Cuando iba por la mitad de las entradas, levanté la vista; mi Mamá está sentada al otro
lado de la mesa y sólo me miraba.

•Una sonrisa nostálgica se le delineaba en los labios.
•  "Era Yo quien te leía el menú cuando eras pequeño ¿Recuerdas?“
•
"Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolver el favor" -respondí.
Durante la cena tuvimos una agradable conversación, nada extraordinario, sólo ponernos al día uno  con la vida del otro.

•Hablamos tanto que nos perdimos el cine
•"Saldré Contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitar," dijo mi madre.
•Cuando la llevé a su casa, la sentí,   la besé, la abracé, le dije cuanto la quería.
•¿"Cómo estuvo la cita?" - quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche.
•"Muy agradable, gracias, la miré complacido diciéndole, Mucho más de lo que imagine".

Un mes mas tarde mi Madre murió de un  infarto, todo fue tan rápido, no pude hacer nada.
Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado mi Madre y Yo,
contenía una nota que decía:

"La cena está pagada por anticipado, estaba casi segura que no podría estar allí, pero igual pagué para dos, para Ti y tu Esposa, ….jamás podrás entender lo que aquella noche significó para Mi.

   ¡Te amo"!
   Tu Mamá......
En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo "TE  AMO” y  darles a
nuestros  seres queridos el espacio que se merecen; nada en la vida será más importante que Dios y  tu Familia, dales tiempo porque ellos no pueden esperar.

•Si vive tu Madre....... Disfrútala....
•Si no..... Recuérdala...
•Si tienes Madre.........Reenvíalo...
De pronto haces reaccionar a alguien que tenga un poco olvidada a ese ser
maravilloso que es LA MADRE....

miércoles, 2 de octubre de 2013

Vieja y arrugada - Reflexión sobre la eutanasia: "viejo no significa inútil"

“De verdad que hoy fue un día interesante en la escuela”, le dijo Andrés a su mamá quien estaba ocupada limpiando el refrigerador.

“¿Verdad?”, preguntó la madre. “¿Qué hiciste hoy?”

“Tuvimos una charla acerca de la eutanasia”, dijo Andrés. “Yo pensaba que la eutanasia era un grupo de la China”.

La madre se rió. “Cuéntame más de esa charla”.

“Bueno, la señorita García, mi profesora, nos preguntó qué debiéramos hacer con las personas mayores en nuestro país, explicó Andrés. Ella quiere que escribamos acerca de qué creemos que se debe hacer. Nos dijo que algunas personas piensan que debemos dejar de pagar por el cuidado de estas personas y dicen que debemos ponerlos a dormir con una droga cuando llegan a viejos y ya no son útiles, a lo cual llamó muerte digna. Eso es lo que es la eutanasia”.

“¿Y qué es lo que vas a escribir?”, le preguntó la mamá.

“No sé”, contestó Andrés. “Yo pienso que está mal, pero la gente a favor de la eutanasia dice que las personas mayores no quieren vivir”.

La madre se quedó pensando por un momento mientras limpiaba el estante del refrigerador. Luego sacó una naranja del refrigerador y se la pasó a Andrés. “Antes de que te pongas a escribir, ¿por qué no tomas una merienda?”, le propuso. “Cómete esta naranja”.

“¡Mamá!” exclamó Andrés. “¿Por cuánto tiempo ha estado esto allí? ¿Cinco años? Está vieja y de color café y toda arrugada”.

“Pártela y ábrela”, le propuso la madre. Andrés obedeció y con gran asombro encontró que la naranja estaba jugosa y dulce.

“Está deliciosa”, le dijo.

“Vaya, y estuviste a punto de botarla; te hubieras perdido de una delicia”.

“Mamá, ¿estás tratando de decirme algo con esta naranja?”, le preguntó Andrés receloso. “Cuando hagas tu escrito sólo quiero que recuerdes que viejo no significa inútil”, le dijo la mamá.

Vía Renuevo de Plenitud

lunes, 9 de septiembre de 2013

Las 8 Mentiras de mi Mamá - Reflexión sobre el amor y sacrificio de una madre

Esta historia comienza cuando era niño… nací pobre.  A menudo no teníamos suficiente qué comer.  Cuando teníamos algún alimento, Mamá solía darme su porción de arroz.  Mientras pasaba su arroz a mi tazón, solía decir: “Cómete este arroz, hijo, yo no tengo hambre”.  Aquella fue la primera mentira de Mamá.

Al crecer, Mamá renunció a su tiempo libre para pescar en un río cercano a nuestra casa; ella esperaba que de los peces que pescase, me podría dar proveer de un alimento más nutritivo para mi crecimiento.  Una vez, cuando sólo había pescado dos peces, hizo sopa de pescado.  Mientras tomaba la sopa, Mamá se sentó a mi lado y comió lo que quedaba en el hueso del pez que me había comido; mi corazón se estremeció al verla.  Una vez que le pasé el otro pescado, lo rehusó y dijo: “Cómete el pescado, hijo, a mí en realidad no me gusta el pescado”.  Esa fue la segunda mentira de Mamá.

Cuando, para poder pagar mi educación, Mamá fue a una fábrica de fósforos para traer a casa algunas cajetillas usadas, las que llenaba con cerillas nuevas.  Esto la ayudaba a ganar algún dinero para cubrir nuestras necesidades.  Una noche invernal me desperté y hallé a Mamá llenando las cajetillas a la luz de una vela.  Así que le dije: “Mamá, vete a dormir; es tarde, puedes seguir trabajando mañana en la mañana”.  Mamá sonrió y dijo: “Vete a dormir, hijo, no estoy cansada”.  Esa fue la tercera mentira de Mamá.
Cuando tuve que hacer mi examen final, Mamá me acompañó.  Después del amanecer, ella me esperó por horas en el calor del día.  Cuando sonó la campana, corrí a encontrarme con ella… Mamá me abrazó y me dio un vaso de té que había preparado un termo. El té no era tan fuerte como el amor de Mamá.  Viéndola cubierta de sudor, de una vez le pasé mi vaso y le pedí que tomase también.  Mamá dijo: “Toma tú, hijo, que yo no tengo sed.”  Esa fue la cuarta mentira de Mamá.

Tras la muerte de Papá, Mamá tuvo que desempeñar el papel de ambos.  Mantuvo su empleo anterior; tenía que satisfacer sola nuestras necesidades.  Nuestra vida familiar se tornó más complicada, pasábamos hambre.  Viendo empeorar nuestra condición familiar, mi bondadoso tío, quien vivía cerca a nuestra casa, vino a ayudarnos a resolver nuestros problemas grandes y pequeños.  Nuestros otros vecinos vieron que estábamos en pobreza por lo que aconsejaban a Mamá que se volviera a casar.  Pero ella rehusó casarse de nuevo diciendo: “No necesito amor”.  Esa fue la quinta mentira de Mamá.

Al terminar mis estudios y obtener un empleo, llegó el tiempo para que mi anciana madre se jubilase pero ella siguió yendo al mercado cada mañana para vender algunos vegetales.  Yo le seguía enviando dinero pero ella era persistente y aún me enviaba de vuelta el dinero diciendo: “Tengo suficiente”.  Esa fue la sexta mentira de Mamá.

Seguí mis estudios de maestría a tiempo parcial.  Financiado por la corporación estadounidenses para la cual trabajaba, tuve éxito en mis estudios.  Con un gran aumento en mi salario, decidí traer a Mamá a disfrutar la vida en los Estados Unidos pero ella no quiso molestar a su hijo.  Me dijo: “No estoy acostumbrada a vivir por lo alto”.  Esa fue la séptima mentira de Mamá.

En su vejez, Mamá fue atacada por el cáncer y tuvo que ser hospitalizada.  Como ahora vivía al otro lado del océano, fui a casa a ver a Mamá, quien se hallaba encamada tras una operación.  Mamá intentó sonreír pero yo estaba quebrantado por verla tan delgada y frágil.  Pero Mamá dijo: “No llores, hijo, no me duele”.  Esa fue la octava mentira de Mamá… y diciéndola, falleció.

Vía Renuevo de Plenitud

sábado, 3 de agosto de 2013

La Historia que hizo llorar al mundo entero

Un mensaje de reflexión sobre
el amor de una madre y la relación
entre una madre y sus hijos.

Si tienes madre, ámala con todo
lo que tienes, porque no sabes de
qué puede ser capaz para que seas feliz…


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